Resulta
muy conveniente apoyarse de la teoría para afirmar con tanto descaro que las
cosas se están haciendo bien. Vergüenza debería dar pretender engañar tercamente
una sociedad, repitiendo el mismo discurso gastado sobre la situación de la
recogida de residuos y el “depósito de basura de Rafey”.
Es
de esperar que esta gestión municipal evitará a toda costa admitir la gravedad
del asunto; nos toca a los ciudadanos enfrentar nuestra realidad y tomar
medidas concretas.