sábado, 21 de marzo de 2015

Aprendiendo a usar el ábaco con el Parque Duarte de Santiago.


Desde la matemática simple hasta el atropello a los derechos ciudadanos, el Parque Duarte de Santiago es ejemplo de irresponsabilidad, arbitrariedad, manipulación de medios e incompetencia.

Lo cierto es que veintiséis árboles desaparecieron como por arte de magia, así nada más se esfumaron, y nadie es responsable pero todos son cómplices.


Jugando a la pelota caliente, tiran el bufón al medio, porque con seguridad siempre mete la pata, este correrá con todas las santas culpas. Los más sabios se quedan detrás del telón haciendo planes para sus propios intereses, a esperar que el impulsivo se lance al vacío y la sociedad lo crucifique como de costumbre, y esperan… después, ¡Que siga la fiesta! Los selectivos grupos de poder, mínimo sector que se ha atribuido a si mismo representar los intereses colectivos, esos que saben lo que Santiago necesita mejor que cualquier osado en reclamar lo que por derecho le corresponde, unju, esos.

¡Por fin nuestra plaza de armas con lindas palmeritas y muchos locales comerciales para los turistas!, para lucro de los que mueven el desarrollo en esta érase una vez la hidalga ciudad. ¿Y las prioridades? ¿Por qué tanta inversión solo en la Catedral y su entorno inmediato? ¿Es sólo ese el Centro Histórico? ¿No hay dónde más invertir? ¿Dónde está el plan de desarrollo? ¿Es Sostenible?

Mientras #SeBuscan26árboles, de 58 fichados en el estudio del ISA 2013, esos 26 que fueron identificados con fotos y descripción fitosanitaria, junto a otros 23 árboles que aún quedan en pie, mas los 9 árboles que el Ayuntamiento acepta haber talado “por gusanos” y parásitos renales, seguro algo les picaba y no podían esperar al consenso ciudadano, al permiso que exige la ley 64-00, a presentar una propuesta de remozamiento a todos los grupos de la sociedad, no solo al sector empresarial, iglesia y amigos íntimos.





Parece muy difícil sumar 26+9+23=58, ¿es que necesitamos un ábaco? Parece casi un logaritmo para algunas personas. ¿Dónde están esos 26 arbolitos? Sus troncos, ramas, hojas… ¿los responsables?
Y al parecer, el extraño avistamiento ocurrió frente a las narices de Cultura, la Gobernación, el Arzobispado y los del coro. Ahora nadie sabe nada, unju. Eso sí, a darle rápido a la plaza, cemento y más cemento… les encanta la jungla de cemento, ¡ahí están los cuartos!. A todo esto Medio Ambiente en Santiago se las canta y se las llora, como los mariachi, y de boca a boca. Otros aguardan calladitos en la oscuridad.

Hagamos la cuenta otra vez: Eran 58 árboles y solo quedan 23, ¿Cuánto da esa resta? Pues esa es la cantidad verdadera de árboles talados, repito, según estudio del ISA que diseñó 56 fichas para 58 árboles, 3 árboles en una misma ficha por ser misma edad, misma ubicación y mismo estado de salud… hablo de 3 caobas bien sanas. ¿Dónde están? desaparecidas con el resto.

El ISA puntualizo el 54% de los árboles levantados con situaciones que requieren tratamientos, especificando que pudiera ser costoso pero preferible pues los beneficies de sustituir ese 54% solo se recibirían en varias décadas, en ese sentido recomendaban remover/remplazar como última opción y en un corto a mediano plazo, dada la característica latifoliada de este porcentaje, es decir, su alto valor ambiental. Pero claro, cuando se quiere ser tiránico cualquier palabrería es válida, incluso reinterpretar y acomodar un documento técnico a como mejor les convenga, biblia comodín bajo el brazo.

En lo que dejan la comparsa podemos hacer una canción matemática con estos números, jugar al ábaco como en la infancia, o exigir a quienes deben darnos respuestas que expliquen ¿Qué pasó con los 26 árboles desaparecidos en nuestro Parque Central, pulmón del Centro Histórico? Porque entre el Parque Duarte, el parque los Jardines, la Av. Antonio Guzmán, Bella Vista, Av. Las Carreras, las cañadas enterradas, y la larga lista de eco estupideces de los últimos años, nos dejarán sin pulmones naturales urbanos que ayuden a reducir la temperatura del ambiente, cada vez más caliente, y que puedan filtrar la gran cantidad de contaminación que respiramos en Santiago, en parte gracias a la mala gestión de la basura, las industrias sin control de emisiones y los gases de los vehículos. ¡Santiago Remenéate!


Escrito por: María Isabel Serrano Dina -Santiago, Rep. Dom.-

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